Melancolía en los suspiros de la caja que habla
Lo que el tiempo se llevo
Maria Alejandra Cabrera Moncayo
MaCmA
Se escucha a lo lejos interferencias, la señal no es clara, en la sala esta ella, todos están alrededor, ya no están solos… si, son ellos, los que están en esa caja que cuando suspira habla, todos hacen silencio, dejan que ella hable, mas tarde todos hablan de ella;
El hombre se sirve de su ingenio para comunicarse,
ellos los que están en un cuarto cerrado cuentan
con las herramientas necesarias
para permitir la
composición escénica de las Radionovelas que
cautivaban a la audiencia, sus voces viajan por
el vació de una onda, hasta que los Radioescuchas
experimentan la sensación de imaginar.
Las radionovelas llegan a la familia Colombiana
como una ventana al mundo, sobre esa caja
oscura que respiraba historias nacen nuevos
mundos, amores apasionados, donde la curiosidad
y la fantasía alimentan a la radio como un género
populista de carácter heterogéneo.
Pero, para la mente del hombre escuchar no fue
suficiente, sus ojos se dilataban el suspenso se
acercaba, cuando en las historias de las
Radionovelas tocaban la puerta, se besaban,
El hombre imagino que algún día, de esa caja
mágica también saldría “el hombre increíble”,
Kaliman y Solìn.
Con la llegada de
las radionovelas se marcharon con la imaginación,
la creatividad que les inspiraba esa caja mágica
. Llego ella, la que podía ser vista y oída, ya no
era necesario interpretar, música, y ambientes...
La televisión como una evolución, abrió el telón
de la radio, hizo realidad lo que todos esperaban,
la voz humana ya no cumplía la función emocional,
la música ya no tenía que sustituir la palabra, las
piezas musicales ya no se escuchan a fondo.
Los radioescuchas crecieron oyendo
hoy en día nadie se reúne en familia a escuchar radio
con los cinco sentidos, ahora la radio hace parte
de sonido ambiente de los lugares vacíos que necesitan
ser escuchados, las ondas de la radio chocan contra
las paredes de una habitación cargadas de silencio.
Pero todo no queda en ese silencio que dejo la radio,
la televisión sobresaturo la imaginación, la convirtió
en una multiplicadora de espejos, a su vez la narración
fue sustituida por el bombardeo de colores que viajan
a la mente y convierte al ser humano en uno como todos,
a su vez la televisión desplazo a la radio educativa,
y hoy en día ese espejo de colores tiene
“la capacidad de educar”, porque es considerado
un canguro de la sociedad consumista.
La radio hay que saberla escuchar,
pero la televisión hay que saberla ver,
y eso ¡Nadie Enseña!



1 comentario:
La historia que manejas es importante para contextualizarse en el tema como tal, nunca dejas de ser poeticas y eso hace que como lector me sumerga en el texto.
¡BUEN TRABAJO!
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