jueves, 5 de febrero de 2009

LO MEJOR DEL PERIODISMO COLOMBIANO


Melancolía en los suspiros de la caja que habla

Lo que el tiempo se llevo

Maria Alejandra Cabrera Moncayo

MaCmA


Se escucha a lo lejos interferencias, la señal no es clara, en la sala esta ella, todos están alrededor, ya no están solos… si, son ellos, los que están en esa caja que cuando suspira habla, todos hacen silencio, dejan que ella hable, mas tarde todos hablan de ella; La RADIO.


El hombre se sirve de su ingenio para comunicarse,

ellos los que están en un cuarto cerrado cuentan

con las herramientas necesarias

para permitir la

composición escénica de las Radionovelas que

cautivaban a la audiencia, sus voces viajan por

el vació de una onda, hasta que los Radioescuchas

experimentan la sensación de imaginar.

Las radionovelas llegan a la familia Colombiana

como una ventana al mundo, sobre esa caja

oscura que respiraba historias nacen nuevos

mundos, amores apasionados, donde la curiosidad

y la fantasía alimentan a la radio como un género

populista de carácter heterogéneo.


Pero, para la mente del hombre escuchar no fue

suficiente, sus ojos se dilataban el suspenso se

acercaba, cuando en las historias de las

Radionovelas tocaban la puerta, se besaban,

o simplemente se marchaban.


El hombre imagino que algún día, de esa caja

mágica también saldría “el hombre increíble”,

Kaliman y Solìn.

Con la llegada de la Televisión en 1954,

las radionovelas se marcharon con la imaginación,

la creatividad que les inspiraba esa caja mágica

. Llego ella, la que podía ser vista y oída, ya no

era necesario interpretar, música, y ambientes...

La televisión como una evolución, abrió el telón

de la radio, hizo realidad lo que todos esperaban,

la voz humana ya no cumplía la función emocional,

la música ya no tenía que sustituir la palabra, las

piezas musicales ya no se escuchan a fondo.

Los radioescuchas crecieron oyendo la Radio,

hoy en día nadie se reúne en familia a escuchar radio

con los cinco sentidos, ahora la radio hace parte

de sonido ambiente de los lugares vacíos que necesitan

ser escuchados, las ondas de la radio chocan contra

las paredes de una habitación cargadas de silencio.


Pero todo no queda en ese silencio que dejo la radio,

la televisión sobresaturo la imaginación, la convirtió

en una multiplicadora de espejos, a su vez la narración

fue sustituida por el bombardeo de colores que viajan

a la mente y convierte al ser humano en uno como todos,

a su vez la televisión desplazo a la radio educativa,

y hoy en día ese espejo de colores tiene

“la capacidad de educar”, porque es considerado

un canguro de la sociedad consumista.

La radio hay que saberla escuchar,

pero la televisión hay que saberla ver,

y eso ¡Nadie Enseña!


1 comentario:

Daniel dijo...

La historia que manejas es importante para contextualizarse en el tema como tal, nunca dejas de ser poeticas y eso hace que como lector me sumerga en el texto.
¡BUEN TRABAJO!